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07
02
2020
Cancer de mama, linfedema, ejercicio físico

Linfedema

Por Moverte 0

Linfedema

¿Puedo realizar actividad física de manera segura?

¿Me vendrá bien o empeoraré?

En los otros post hemos hablado sobre los beneficios de la actividad física en la persona con cáncer de mama en tratamiento quimioterapeutico. Hoy vamos a abordar el tema del linfedema porque hay muchos mitos y creencias erróneas con respecto al mismo y a la actividad física, para ello vamos a tener de base una revisión sistemática cuyo objetivo fue crear una dosis y tipo de ejercicio beneficioso para paliar este efecto secundario con la máxima rigurosidad científica posible.

 

¿Qué es el linfedema?

Llamamos linfedema a una acumulación excesiva de líquido linfático en este caso en el brazo operado de cáncer de mama que no puede ser drenado por las vías ganglionares que quedan en esa zona.

Puede producirse en un 50% de las pacientes hasta 20 años tras el tratamiento generando en ellas dolor, pérdida de rango de movimiento y fuerza del brazo operado.

 

¿Puedo hacer actividad física? ¿Empeorará mi linfedema?

La actividad física se presenta como medio para controlar el linfedema aunque de manera objetiva no mejora ni su volumen ni su circunferencia. Normalmente estas son las pruebas por las que se analiza la mejora o no del linfedema pero los resultados de ambas son fácilmente invisibilizadas por la hipertrofia del brazo o lo que es peor por una excesiva grasa corporal (sobrepeso u obesidad).

 

El presente artículo afirman que el cáncer de mama en si mismo y debido a los tratamientos reduce la aptitud física, la calidad de vida y aumenta el riesgo de recidiva siendo la actividad física una herramienta potente para mejorar la condición física y la calidad de vida además se presenta como segura y eficiente cuando hay presencia de linfedema sea durante o tras el tratamiento. Además añade que la nocividad de la actividad física sobre el linfedema se debe a creencias socialmente construidas, en cuanto a las variables del entrenamiento las más importantes son la selección de ejercicios, intensidad y tiempo incorrectos (siendo las dos últimas más significativas para el cambio).

 

 

ENTRENAMIENTO DE FUERZA

Con varios artículos que lo avalan dentro de esta misma revisión podemos decir que varios estímulos para producir fuerza no producen cambio en linfedema a nivel de volumen pero sí a nivel de fuerza y funcionalidad del brazo, por tanto pueden realizar entrenamiento de fuerza sin temor a un aumento del linfedema.

 

No solo no aumenta sino que mejoran su situación debido a un conjunto de mecanismos fisiológicos como la bomba músculo esquelética y la de las vías cardiorrespiratorias que pueden reestablecer la activación del sistema simpático estimulando así la contracción de los ganglios linfáticos pudiendo establecer esta terapia como ayuda a largo plazo del infedema.

 

También se refiere a que las mejoras en del linfedema en cuanto a circunferencia y volumen del brazo podrían tener lugar por los beneficios del entrenamiento de fuerza  en sí mismo pero que quizás estén encubiertos por la hipertrofia muscular, el sobrepeso u obesidad que tenga la per

sona y finaliza diciendo que quizás estas no son las medidas que deberían realizarse para esta complicación ni los instrumentos de medida son específicos para medir lo que ocurre en el linfedema además de que la mayoría de los participantes en actividad física refieren una mejora subjetiva en cuanto al estado de su brazo.

 

 

Entrenamiento fuerza, linfedema

 

ENTRENAMIENTO AERÓBICO

Por otro lado se observó que el entrenamiento aeróbico no era nocivo para el linfedema pero tampoco producía cambios a nivel del volumen y circunferencia del brazo afectado.

 

Se hace especial énfasis en que debemos tener en cuenta los antecedentes individuales, así como consideraciones médicas y funcionales de la persona con cáncer de mama para aplicarle un programa de entrenamiento y entender sus resultados.

 

 

cancer de mama, linfedema. entrenamiento aeróbico

 

 

DOLOR

En cuanto al dolor se observó que el bajó potencialmente (de 6.9 a 1.1 sobre 10) gracias a una intervención con manipulación, estiramientos y vendaje compresivo además se redujo el linfedema en un 31% de los casos.

 

También el ejercicio de fuerza durante 24 semanas reduce el linfedema en 2 cm con respecto a un estilo de vida sedentario, también se vio reducido por actividad cardiovascular cuando se compara con personas sedentarias.

 

 

NECESIDAD DE TRATAMIENTO ACTIVO

Por último podemos decir que el tratamiento actual del linfedema se realiza con masajes, bombas de compresión, mangas recesivas y elevación de la extremidad y casi todo puede conseguirse con una visión activa de la rehabilitación mediante el ejercicio físico así como la necesidad de cambio en la evaluación y focalizarla a la funcionalidad del brazo y no sólo al volumen y la circunferencia del mismo.

 

 

 

 

 

Verónica Bueno Muñoz

– Entrenadora Personal

– Graduada en CCAFD

– Especialista en Ejercicio Físico con 

pacientes de cáncer de mama

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